Tiziano según Vasari

VASARI, G.: Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos. 1550 y 1568.

Habiendo nacido Tiziano en Cador, en el castillo del piccol en el Piave a cinco millas de la esclusa del Alpe, del año 1480, de la familia de Vecelli, siendo en ese lugar de las más nobles, alcanzó la edad de diez años, con espíritu hermoso diligencia y talento, fue enviado a Venecia a la casa de su tío, ciudadano honrado; qué viendo que el niño estaba muy inclinado a la pintura, fue puesto con el pintor de Gianbellino, por aquél tiempo excelente y muy famoso, como ya se dijo: para que a sus órdenes aprendiera a pintar, demostrando en breve estar dotado por la naturaleza del talento y del juicio que es necesario en al arte de la pintura. Y porque en ese tiempo Gianbellino y otros pintores de ese país, por no tener estudio de las cosas antiguas, ellos utilizaron mucho, de hecho no otros, el retrato en vivo, pero de una manera seca, cruda y sacrificada, que es la manera que aprendió Tiziano. Pero entonces venido, el año aproximadamente 1507, Giorgione de Castel Franco, no teniendo del todo la manera esta, comenzó a dar a sus trabajos más morbidezza y mayor relevancia con maneras muy hermosas, usando y buscando sin embargo a continuación las cosas vivas y naturales, sabiendo en el contraste llevar como nadie los colores, y manchando con las tintas crudas y dulces, como luego al vivo mostraba, aunque fuera para hacer el diseño, siguiendo parado sosteniendo solamente como principal los colores mismos, sin atender al estudio del dibujo en el papel, siendo la mejor manera de hacer un buen diseño; pero no se engañe que esto es necesario a quién desea componer y acomodar mejor las invenciones, que es necesario antes ponerlo de maneras diferentes en papel, para ver todo junto en torno al tema.

Al pintor y arquitecto Giorgio Vasari (Arezzo, 30 de julio de 1511 – Florencia, 27 de junio de 1574) más conocido por sus escritos que por su producción artística, se le suele considerar el primer biógrafo y crítico dela Historia del Arte.

A pesar de haber realizado pinturas como la Virgen con Santos su obra más importante la hizo en su papel de arquitecto, oficio al que llegó por recomendación del propio Miguel Ángel, y se trata de la Galería Uffici en Florencia, un edificio construido entre 1560 y 1585 en el más puro estilo renacentista.

Sin embargo Vasari pasará a la historia del arte por el libro Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue a nuestros tiempos, editado por primera vez en 1550 y en segunda edición en 1568.

Vasari realizó una enorme, atenta y apasionada investigación por toda Italia; sin embargo no se limitó a narrar los hechos, sino que emite juicios y críticas salidos de su preparada y lúcida mente. De esta manera pudo distinguir “al bueno de mediocre y al excelente del bueno”. Desde su lanzamiento se convirtió en una obra indispensable para todo el que quiera conocer no solo la pintura, la escultura o la arquitectura del Renacimiento italiano, sino también su pensamiento y circustancias.

El texto que nos ocupa es la entrada referida a Tiziano Vecellio (Pieve di Cadore, Belluno, 1477 – Venecia, 27 de agosto de 1576). En ella el autor nos describe su vida y, por supuesto, su arte, la evolución de su estilo desde “una manera seca, cruda y sacrificada” hasta que “comenzó a dar a sus trabajos más morbidezza”, más suavidad, es decir hasta que se liberó de la rigidez del dibujo y comenzó a preocuparse primero por el color y finalmente por el movimiento. Aunque Vasari, al final de texto, nos recuerda la importancia del dibujo y de la técnica para quien, después, “desea componer y acomodar mejor las invenciones”.

A pesar de ser un texto de naturaleza evidentemente científica, a Vasari le interesa el retrato del creador, del artista, relacionando su obra con su vida cotidiana, tanto académica como familiar, dándole importancia a las anécdotas y relacionando los acontecimientos diarios con su producción artística. Aunque en ningún momento descuida cualquier documento u observación que pueda aportar credibilidad científica.

Portada de Le vite.

El libro de Vasari, pues, estaba destinado no solo a un público erudito y conocedor del arte, sobre todo del antiguo, sino a todo aquel que quisiera conocer la vida más o menos pormenorizada de todos los artistas descritos en él y, sobre todo, iba destinado a cubrir el vacío existente de este tipo de tratados rigurosos y académicos, que perdurarán en el tiempo y serán de consulta imprescindible para estudiosos y artistas de todos los tiempos.

Giovanni Bellini “Giambellino” (Venecia, c. 1433 – Venecia, c. 1516), es sin duda uno de los pintores venecianos introductores de la llamada maniera moderna, razón por la cual es admirado por vasari, pues para éste únicamente hay dos formas válidas en el arte: “la buena manera greca antica” y “la buena manera moderna”. Heredero de ello será Giorgio Barbarelli da Castelfranco también llamado “Giorgione” (Castelfranco Véneto, c. 1477 – Venecia, 1510), maestro de Tiziano y hacedor de una obra repleta de poesía. Fue el mayor iniciador y el mayor innovador de la escuela veneciana. Sus pinturas de formas suaves y su manera de trabajar ejecutando los cuadros de forma directa, sin dibujos previos, algo que Vasari admiraba, y que influyó, según dice el propio texto, en hacer que los cuadros de Tiziano tengan “mayor relevancia con maneras muy hermosas”.

Tiziano es el principal pintor de la escuela renacentista veneciana. Debido a su larga carrera es uno de los pintores más desconcertantes de la Historia del Arte pues pasa por distintas épocas, de tal manera que resulta casi increible que sus primeras obras hayan sido realizadas por la misma mano que hacia 1567 pinta el Autorretrato que se conserva en el Museo del Prado de Madrid.

Tal y como nos describe el texto Tiziano pasó de una pintura en la que predominaba el dibujo y el hieratismo de las figuras, como ocurre en su Flora de 1515; hasta unas obras donde el color y el movimiento se hacen dueños de la pintura dentro de una composición menos estática que la utlizada a principios del siglo XVI, como se puede observar en Danae recibiendo la lluvia de oro de 1553. Incluso movimientos muy posteriores como el Impresionismo son deudores de esta evolución, lo cual hace que Tiziano sea imprescindible para comprender la propia Historia del Arte.

En el texto, al referirse a Giambellino y su estilo, hay una frase reveladora: “por no tener estudio de las cosas antiguas, ellos utilizaron mucho (…) el retrato en vivo”; en ella Giorgio Vasari nos indica por donde van los caminos teóricos del arte del Renacimiento, y que son ni más ni menos que una vuelta a la antigüedad clásica, a Roma, en una perfecta síntesis con el Cristianismo.

El arte renacentista es el culto a la belleza a través del equilibrio, del orden y de la grandiosidad. El color prima sobre el dibujo y triunfa la perspectiva aérea, en la cual las figuras y los paisajes más alejados se disuelven en la atmósfera; la composición se hace geométrica, mayormente piramidal; el retrato, como descriptor de la psicología del individuo, conoce un gran auge… Todas estas convenciones fueron aceptadas y superadas por la escuela veneciana y en especial por Tiziano.

Estos pintores exaltaron la república veneciana, su explendor económico y su independencia política respecto a las crisis del resto de Italia. Sin embargo los pintores venecianos participaron de los mismos cambios que sufrió su profesión durante el Renacimiento: mayor y mejor reputación del artista, igualándose su trabajo con el de la antigüedad griega, cuando un artista era un maestro de las artes y no un simple artesano. Los reyes y los mecenas querían rodearse de los mejores artistas y fue gracias a esta esta simbiosis que Miguel Ángel creó monumentales obras para los papas o Tiziano pintó alguno de los mejores retratos de reyes de todos los tiempos como el de Carlos V.

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BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA MELERO, J. E. y URQUÍZAR HERRERA, A.: Historia del Arte Moderno: Renacimiento. Editorial Universitaria Ramón Areces, Madrid, 2010.
PAOLETTI, J. T. y RADKE, G. M.: El arte en la Italia del Renacimiento. Madrid, Akal, 2002.
SCHLOSSER, J. von: La literatura artística. Manual de fuentes de la historia moderna del arte. Madrid, Cátedra, 1986.

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Un comentario en “Tiziano según Vasari

  1. Los apuntes siempre están bien pero aquí, lean el texto
    http://www.historia-del-arte-erotico.com/vasari/tiziano.htm

    De todas las “vidas” escritas, para mi, es la más importante.
    Yo les recomiendo este texto original manifiestamente mejorable y a pesar de mis CAGADAS de moscas, completo en toda su picardía, completo en toda su malicia, en toda su envidia y en toda su polémica que aún perdura. Actualizando su mensaje crítico hoy en día donde es fácil encontrar a un vividor detrás de un vulgar burramato.

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