¿La muerte de la obra y la muerte del lector?

Obra: Láser mesa (2011) + (stills) Laser_Luz coherente, 2010 + Acción directa, 2011 + Erizo Alba, 2010.
Autor: David Martínez Suárez.
Lugares: Casa Municipal de Cultura (Avilés) y Sala Borrón (Oviedo).

______________________________

Caún que ponga en rellación lo visto colo que-y pete, según les sos vivencies. Namás asina fadrá de la so esperiencia única un planu más de la realidá que vivimos. (1)

Estas palabras podrían servir para ilustrar algunas convicciones que expresa Roland Barthes en su texto La muerte del autor de 1967 y, de paso, podríamos relacionar las palabras de Barthes con la obra que nos ocupa de David Martínez Suárez. Como “lector” (espectador) que somos, también participamos del “punctum”, podemos quedar prendados ante una obra de arte, sentir que nos dispara algo que no podemos describir pero que no es vulgar, que no es insustancial.

David Martínez Suárez hace gala de ser un fiel seguidor de la facticidad de la obra de arte, la cual debe bastarse por sí misma. Sin embargo parece que aquí surge una contradicción en relación a lo expresado por Barthes en su ensayo. La obra de arte ha de valer por sí misma, pero no puede alzarse por encima de su autor, ni tan siquiera de sus espectadores. Una obra de arte no es nada si no existe y si no existe no puede ser contemplada y por lo tanto no puede ser odiada o admirada.

Si la obra de arte se basta por sí misma… ¿Cuál es el papel del lector, del observador? Si ésta obra crece y cambia, se moldea dependiendo de la capacidad (o de la falta de ella) del que la mira… ¿Dónde está la facticidad? El sentido de la obra le viene dado por el autor, creo yo, pues si no fuera así tendría tantos sentidos como observadores, con lo cual, seguramente, acabaría por no tener ninguno. En el caso de que la obra se baste a sí misma, el rol del observador queda reducido al de un mero espectador imposibilitado para poder discernir el sentido, el secreto de dicha obra. Y eso sería injusto, al menos para cierto espectador interesado.

¿Qué ocurriría si uno de esos espectadores consigue “atravesar” la obra, es decir, el sentido dado por el lector coincide plenamente con la idea prístina de autor y, por lo tanto, no puede “recorrer” la obra, sino “atravesarla”? Entonces estariamos ante las confidencias del autor, incluso, en ocasiones, ante sus secretos, ante sus obsesiones, pero siempre serán las suyas, las sepamos leer o no.

En el trabajo artístico que tratamos aquí, David Martínez Suárez tuvo necesidad de utilizar sus recuerdos, sus experiencias vitales. A pesar de que está compuesto por varios elementos, finalmente consigue que todos ellos interactúen creando un paisaje conceptual, el paisaje de su infancia, y es un paisaje politizado.

Asturias, la tierra de la que procede David Martínez Suárez tiene múltiples particularidades, con una identidad diferenciada, prácticamente aislada del resto de España, posee una fuerte identidad rural pero, a la vez, una recia tradición industrial y, a lo largo de la historia, fue escenario de múltiples episodios de resistencia. El láser que coloca sobre la mesa construye un mundo gris de siderurgia, de minería, de fábricas, un mundo reconocible para los asturianos que es indisociable del verde de los campos. El recipiente del que emana el vapor consigue refigurar las chimeneas de las fábricas y además ayuda a percibir los hilos del láser, colaborando en que podamos ver claramente el complejo tejido técnico de una acería o de un pozo minero. De fondo el humo, el paisaje, que con dos simples fotografías queda descrito. Un humo que se ve a lo lejos y que podría tratarse del expedido por una fábrica o por una barricada de neumáticos ardiendo. Cerrando el círculo vemos los erizos, que contienen tanto virtudes estéticas como funcionales pues son la base para las barricadas que el autor pudo ver en muchas ocasiones. Son elementos habituales que actúan como hilo conductor y articulan la particularidad de cada uno de ellos en un diseño que mantiene su característica específica troceada, fragmentada.

Aunque mayo del 68 queda lejos, aún podemos apreciar como algunos artistas mantienen esa relación político-estética. Y ello a pesar de que en estos momentos sea mucho más difícil conseguir que el espectador mire la obra y se sienta cautivado por ella, que le sorprenda y se implique en el sentido de la misma. Por ejemplo, para Martha Rosler (2) no entrañaba complicación el hacer ver sus obras en 1968: el hecho de la guerra estaba presente, pues aún no existía el actual bombardeo de imágenes que nos insensibiliza. Sin embargo la acción artística que desarrolló John Latham (3) en 1966 es política si aceptamos como tal la crítica que hace del arte establecido por aquel entonces, pero está lejos de tener relación con su entorno social, algo de lo que si hace gala Láser mesa. Creo que David Martínez Suárez consigue politizar los materiales. A pesar de que el láser o el recipiente con agua hirviendo poco o nada tienen que ver con las huelgas y la lucha obrera, colocándolos de determinada forma hace que conformen una zona de lucha y reivindicación.

Los escenarios conceptuales de David Martínez Suárez son más difíciles de ver. Volvamos a Barthes:

(…) el texto es un tejido de citas provenientes de los mil focos de la cultura.

Esto es indudablemente cierto, pero no es razón para aseverar que todo espectador, uno a uno, pueda hacer una interpretación de la obra, una interpretación sensorial, pues el gusto es, evidentemente, una cuestión de ignorancia. Esa interpretación sensorial se refiere a la que puede hacer alguien que, aún sin conocimientos de estética, sea capaz de reconocer el paisaje que el artista nos propone. El aura del que hablaban Walter Benjamin y Theodor Adorno, es inseparable de esta obra. Aunque hiciéramos mil fotografías de ella, nunca reflejarían lo que nos hace sentir. Para Benjamin el reproducir las obras de arte es bueno para las masas, se democratiza el arte; pero resulta que esta obra no es reproductible, y sin embargo mantiene un importante significado de lucha para esas masas. Ese sentimiento creo que se perdería en el caso de que la obra se expusiera, por ejemplo, en un lugar sin tradición industrial y de lucha obrera. Por ello el “aquí y ahora” del que escribe Barthes es el del autor, aunque haya pasado, el “aquí y ahora” del autor lo fue, existió y es inseparable del resultado último. Como mucho lo sería también de quienes lo rodean, participan y sufren de los mismos elementos que actúan sobre él en un plano sensorial. Son elementos totalmente irrenunciables pues nadie puede desprenderse de un recuerdo.

En esta obra todo está por “desenredar”, efectivamente. Pero no por el autor. El único dueño de su sentido es el artista. David Martínez Suárez utiliza varios objetos y montajes en esta obra, los cuales podrían tener sentido por sí solos pero, en realidad, no lo adquieren hasta que todos ellos se unen. Un espectador no podría dotarlos de ese sentido, ni juntos ni separados -del sentido que buscaba el autor, claro-. Cada parte de la obra depende de la otra y solo puede ser lo que es por esa dependencia: una perfecta fusión de elementos que colaboran entre sí. El lector sí podría coger las distintas partes de la obra y darles su interpretación; de hecho, es lo que hace. No debemos olvidar que la obra de arte autónoma, la que no se desprendió de su aura, ha de tener un componente dialéctico, pues aunque no esté dentro de un discurso establecido si debe contar cosas al espectador.

Dice Barthes:

(…) el escritor ya no tiene pasiones, humores, sentimientos, impresiones, sino ese inmenso diccionario del que extrae una escritura que no puede pararse jamás (…)

Es cierto que David Martínez Suárez no se inventó el láser, ni el vapor, simplemente los utilizó de la forma adecuada. El creador si tiene sentimientos, debe tenerlos, por eso cada obra de arte es distinta, quizá lo que el artista quiere es generarlos en el espectador, que, a lo peor, carece de ellos o, seguramente, no los tenga ante su trabajo artístico.

Cuando nos paramos ante una obra de arte le damos nuestro sentido y, a falta de intervenciónes externas, ese será el último que tenga… para mí como espectador. El autor no puede ser, como escribió Barthes, “tan solo alguien que mantiene reunidas en un mismo campo todas las huellas que constituyen el escrito (la obra)”. Pienso que esas huellas solo las conoce el autor. El espectador verá la obra con sus propias huellas, las que le va marcando su propia vida, su existencia diaria. Cualquier persona es inseparable de su biografía, aunque si puede desgajarse de la Historia, ya sea ésta local o universal.

Finaliza Barthes:

(…) el nacimiento del lector se paga con la muerte del autor.

Si fuese así, ¿llegará también la muerte de la obra de arte? Si únicamente hay espectadores… ¿Qué van a mirar? Necesitamos obras como la de David Martínez Suárez pues nos habla de la biografía del autor y, a la vez, de nuestra Historia, la del lector.

______________________________

NOTAS

(1) Cada uno que ponga en relación lo visto con lo que le apetezca, según sus vivencias. Solo así hará de su experiencia única un plano más de la realidad que vivimos. ALONSO DE LA TORRE GARCÍA, Antonio, Too va bien, en http://www.ajimez.com
(2) Llevar la guerra a casa, 1968.
(3) Still and Chew,1966.

BIBLIOGRAFÍA

AZNAR ALMAZÁN, Yayo, MARTÍNEZ PINO, Joaquín, Últimas tendencias del arte, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces, Madrid, 2010.
BARTHES, Roland, La muerte del autor, en Barthes, R., El susurro del lenguaje. Más allá de la palabra y la escritura, Barcelona, Paidós, 2002.
FEÁS COSTILLA, Luis, Desbordando límites, en Catálogo de la XXII Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias 2011. Oviedo, Consejería de Bienestar Social e Igualdad del Principado de Asturias, 2011.
FEÁS COSTILLA, Luis, Todo va bien, se supone. Oviedo, La Voz de Asturias, 2011.
WEIL, Benjamin, Del retrato al paisaje: rehaciendo el mapa del mundo, en Papeles nº 267, Avilés, Casa Municipal de Cultura de Avilés, 2011.

WEBGRAFÍA

ALONSO DE LA TORRE GARCÍA, Antonio, Too va bien, www.ajimez.com , 2011.
www.davidmartinezsuarez.net

© Fotografías: David Martínez Suárez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s