Relación entre arte y literatura en el Barroco

Relaciones entre Arte y Literatura en el Barroco. Desarrollar el tema, de forma personal, en unas 25 líneas.

Ya desde la época renacentista fue evidente la relación entre pintura y literatura. Con la llegada del siglo XVII aparece una forma de ver la vida en general y al hombre en particular más vital, más individual. Se exaltan valores o cualidades humanas y no humanas. Junto a las más bellas idealizaciones y alegorías los propios objetos son tratados con desmesura, deformándolos; por ello no es extraño que además abunden los personajes raros, feos o deformes, podemos citar a personajes pintados por Velázquez o descritos por Lope de Vega. Pero también es la época en que los hombres son muy conscientes de que su paso por la vida es efímero y ante esta realidad los artistas reaccionan buscando lo sobrenatural. De todas estas claves participan en el siglo XVII español tanto las grandes obras literarias como las artísticas, sobremanera la pintura.

No solo desde un punto de vista teórico y simbólico es evidente la relación entre arte y literatura, los propios autores se conocían, se admiraban y se defendían entre sí. Era lógica también la coincidencia de expresiones y sensibilidades entre escritores y pintores. Existen multitud de ejemplos que así lo demuestran como el soneto de Lope de Vega Dos cosas despertaron mis antojos, en el cual destaca la genialidad de Rubens, “poeta de los ojos” y de Marino, “pintor de los oídos”. También Calderón de la Barca no perdía ocasión para introducir elogios a la pintura: “Ya hice yo reparo en uno / y otro; que son muy parientes / música, poesía y pintura” [1]. También a Calderón le debemos Memorial dado a los profesores de pintura, de 1677. Poseedor de una amplia colección pictórica era Francisco de Quevedo quien, además, era aficionado al dibujo.

La coincidencia de temas, de personajes o las continuas citas de escritores y de pintores sobre ellos mismos, nos sirve para definir un mundo en el que no solo correspondían en piropearse mutuamente, sino que estaba cargado de una simbología que era común tanto a las letras como a las artes. Debemos pensar también en que los autores, literarios y pictóricos, eran los encargados de pasar a un cuadro o a un libro la interminable relación de acontecimientos que la sociedad en general veía pasar ante sí, ya fuese en un corral de comedias o en una entrada real. [2]

Diego Veláquez. Las Meninas, óleo sobre un lienzo de 3,18×2,76 m

Diego Veláquez. Las Meninas (detalle), 1656. Óleo sobre lienzo, 3,18×2,76 m. Madrid, Museo del Prado.

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NOTAS Y CORRECCIONES

[1] CALDERÓN DE LA BARCA, Pedro: Darlo todo y no dar nada, h. 1657.

[2] No hace ninguna referencia al tópico “ut pictura poesis” tan frecuente en la época. (Corregido por Miguel Ramos Corrada, UNED Asturias)

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

SUÁREZ MIRAMÓN, A.: Literatura, arte y pensamiento. Textos literarios del Siglo de Oro. Madrid, Editorial Ramón Areces-UNED, 2009.

es.wikipedia.org

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