Melozzo da Forli, Sixto IV nombra a Bartolomeo Platina prefecto de la Biblioteca Vaticana

Melozzo da Forli (1438-1494). Sixto IV nombra a Bartolomeo Platina prefecto de la Biblioteca Vaticana, c. 1477. Fresco, Museos Vaticanos.

Melozzo, como todos los artistas de su tiempo, tenía muy presente que la simbología y los detalles en una obra eran tan importantes como el tema o la técnica sin más.

Cuando llegó a Roma fue nombrado pictor papalis, pintor del Papa, por Sixto IV (1471-1484) [1]. Durante este periodo pintó la obra que nos ocupa; en ella destaca un correcto uso de la luz y el trato solemne y delicado hacia sus personajes. Estas figuras están rodeadas por un apabullante decorado que se aleja en una perspectiva di sotto in sú por influencia de Andrea Mantegna [2]. El Papa Sixto IV constituyó una academia artística de la que Melozzo formó parte como miembro original. Esta sensibilidad hacia el arte en particular y hacia la cultura en general por parte de los papas es lo que más nos importa en nuestro comentario.

En el fresco de Melozzo aparecen varios personajes, pero dos de ellos son los más destacados. Por un lado está el propio Papa, Sixto IV, quien fundó la Biblioteca Vaticana y por otro está Bartolomeo Platina (1421-1481), a quien nombró como su primer bibliotecario. Ambos, Papa y bibliotecario, eran humanistas y esto para el Vaticano tenía una gran importancia ya que podía ser una fuente de prestigio esencial para el papado.

Este afán coleccionista de los papas se extendió no solo a los libros sino a las artes figurativas. Por aquel entonces se encontraban continuamente obras de arte de la Antigüedad en las ruinas de la Roma clásica y los papas, haciendo gala de su humanismo y buen gusto fueron formando una gran colección. El mismo Sixto IV logró reunir una vasta colección de obras antiguas que daría origen a la que se halla en los Museos Capitolinos.

Uno de los papas que más engrandeció la colección papal fue Julio II (1503-1513) [1], mecenas de Rafael o de Miguel Ángel, quien adquirió entre otras obras el Apolo de Belvedere o El Laocoonte y sus hijos, y para lo cual no dudaba en hacer las consultas necesarias a los más grandes genios y humanistas de la época.

Este enorme despliegue de coleccionismo y protección artística no era, ni mucho menos, gratuito ya que se enmarcaba dentro de la política papal de acomodarse a las normas del humanismo, en busca tanto de prestigio como de poder. [3]

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NOTAS Y CORRECCIONES

[1] Años de su papado.

[2] Vista di sotto in sú: Expresión italiana que significa “vista de abajo arriba”. Se suele emplear en italiano por haber sido los artistas y tratadistas de este país quienes antes y con mayor extensión y profusión han desarrollado este tipo de vista. Fuente: http://www.educathyssen.org

[3] Mencionar, como, si bien algunos papas eran coleccionistas también contribuyeron paradójicamente a la destrucción y pérdida de parte de los monumentos de la antigüedad al utilizarlos como cantera. (Corregido por Mercedes Pérez Vidal, UNED Asturias)

BIBLIOGRAFÍA Y WEBGRAFÍA

CÁMARA MUÑOZ, A., GARCÍA MELERO, J. E. y URQUÍZAR HERRERA, A.: Arte y poder en la Edad Moderna. Madrid, Editorial Universitaria Ramón Areces, 2010.

SYMONDS, J. A.: El renacimiento en Italia. México, Fondo de Cultura Económica, 1957.

http://www.educathyssen.org

es.wikipedia.org

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